4 de abril de 2019

Género y poder: un libro imprescindible hoy




Por: Beatriz Ramírez Huaroto

Doctoranda en Derecho, Magistra en Derecho Constitucional y Abogada  por la
Pontificia Universidad Católica del Perú. Especialista en Género y Derecho por la misma universidad.  Docente en la Facultad de Derecho de la PUCP, en la Facultad de Derecho y Ciencias Políticas de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, y en la Facultad de Derecho y la Escuela de Posgrado de la Universidad Femenina del Sagrado Corazón.




En el Perú, desde 2018 estamos debatiendo la pertinencia, y hasta la constitucionalidad, de la adopción de medidas jurídicas como la paridad en el ámbito público. El Poder Ejecutivo planteó para referéndum nacional la paridad como parte de su propuesta de bicameralidad parlamentaria. Hizo lo propio en su propuesta para la conformación de la Junta Nacional de Justicia que reemplazará al desaparecido, en medio de escándalos de corrupción, Consejo Nacional de la Magistratura. Y en marzo de 2019, la paridad volvió a ponerse en el centro de las decisiones públicas cuando la Presidencia de la República conformó, por segunda vez en la historia del Perú, un Gabinete Ministerial con mitad de integrantes hombres y mitad de integrantes mujeres.

En ese escenario, Género y poder de Violeta Bermúdez Valdivia plantea, como señala la abogada costarricense Alda Facio, quien prologa el libro, argumentos para visibilizar “la estrecha relación entre el logro de una verdadera igualdad y la participación política de más y más mujeres” (p. 15). El presupuesto de la reflexión académica es una constatación basada en la evidencia que Facio condensa en la siguiente frase: “si participación política es el ‘vehículo’ para trasladar la igualdad constitucional a la esfera de los poderes públicos, aún no ha llegado al paradero de las mujeres” (p. 15). No ha llegado “con la misma frecuencia de transporte”, podemos agregar, para visibilizar que, aunque en las últimas décadas ha existido una mejora en la inserción de las mujeres en los espacios de toma de decisiones públicas, aún hay un rezago que, si no se adoptan medidas, tomará muchos lustros más revertir.


A esta reflexión se aboca el libro. Señala que las cuotas de género, adoptadas desde la década de 1990 en nuestro país, han tenido un impacto importante pero limitado para lograr la participación de las mujeres en el ámbito público, la que se da por sentada para los varones independientemente de su capacidad, que sí es exigida con escrutinio estricto para quienes somos la otra mitad de la población. Como medida adicional necesaria, Violeta Bermúdez argumenta a favor de la paridad, acción afirmativa que en sede internacional y comparada se ha adoptado para lograr una mayor representación efectiva de mujeres y hombres.

La igualdad política, como base de una sociedad democrática, es el derecho centro de la reflexión. El capítulo primero del libro presenta un recorrido histórico de las luchas de las mujeres en el proceso de positivización del principio-derecho de igualdad y luego hace lo propio con la participación política, revisando sus manifestaciones y las medidas previstas jurídicamente para lograr que mujeres y varones tengan igual ejercicio de ese derecho.

El capítulo segundo se centra en cómo en el Derecho Internacional y Constitucional Comparado se ha reconocido la igualdad política de mujeres y hombres. En el plano internacional, destaca cómo desde la década de 1940 se han desarrollado estándares tanto en el sistema universal como en el sistema interamericano. En el ámbito constitucional comparado, la autora se centra en los países que, a 2017, incluyeron la paridad en sus sistemas jurídicos: Argentina, Bolivia, Costa Rica, Chile, Ecuador, Honduras, México y Nicaragua. Se señala cómo Francia ha sido un país pionero en medidas para la igualdad política y referente para los países que han seguido esa línea de acción.

El último capítulo se aboca propiamente a argumentar que la paridad es una medida constitucional efectiva para lograr la igualdad política. Revisa cómo las mujeres peruanas participaron de la construcción de la igualdad en el plano político y cuáles fueron los hitos nacionales: el voto municipal y los debates constitucionales de 1933, 1955, 1979 y 1993. Revisa los aportes de la jurisprudencia del Tribunal Constitucional sobre igualdad política y, a partir de ello, propone la aplicación del principio de proporcionalidad en la evaluación de la paridad.

Para Bermúdez la paridad aporta a la consolidación del Estado Democrático de Derecho, en el entendido de que una dimensión sustantiva de la democracia supone que se garantice los derechos e intereses de todas las personas erradicando formas estructurales de exclusión. En el contexto actual en el que la necesidad de una reforma en nuestra forma de organización política nos confronta, investigaciones como Género y poder proporcionan argumentos para un debate informado y una toma de decisiones adecuadamente fundamentada. La igualdad nos es aún esquiva y el Derecho es una herramienta, entre otras, para alcanzarla.

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